Una tarde de agosto de 2018, el agente Encarna Rico sale a correr a la playa de la Albufereta de Alicante como suele hacer al terminar su jornada laboral. Pero unos gritos procedentes de un parking hacen que preste atención. Encarna encuentra a un hombre acuchillado hasta la muerte. A su lado, una figura en silla de ruedas y un hombre en pie que sostiene lo que parece ser el mango de un destornillador.